Boda en Hacienda Montenmedio
VEJER
Mi forma de trabajar como fotógrafo de bodas en Vejer se basa en contar historias tal y como suceden, y esta boda en Montenmedio fue exactamente eso: una celebración elegante, honesta y muy vivida. Sin poses forzadas, sin tiempos robados y dejando que el día se desarrollara a su manera, una forma de trabajar muy alineada con mi mirada como fotógrafo de bodas en Vejer.
La boda de Celia y Carlos en Vejer se celebró en la Hacienda Montenmedio, y fue un ejemplo perfecto de cómo una boda elegante puede ser también natural, relajada y muy disfrutada. Fue una boda con mucha gente joven y con un ambiente que se mantuvo vivo y alegre durante todo el día. Una de esas celebraciones que se cuentan solas, sin necesidad de intervenir demasiado, y en eso consiste mi trabajo como fotógrafa documental de bodas.
Una ceremonia al aire libre en Hacienda Montenmedio, Vejer
La ceremonia civil tuvo lugar bajo la sombra del gran alcornoque centenario de Montenmedio. Fue una ceremonia emotiva, sencilla y muy cuidada, donde las emociones —de todos, pero especialmente de los novios— fueron las verdaderas protagonistas. Nada estaba sobredimensionado, y eso permitió que los momentos fluyeran con naturalidad.
Celia llevaba un vestido de Boüret. Un diseño elegante, pero sobre todo cómodo. Para mí eso es clave en una boda: que el vestido acompañe el día, no que lo limite. Los zapatos eran de Flor de Asoka, una marca que me encanta y que encajaba perfectamente con su estilo. Celia estaba guapísima, pero lo más importante es que se la veía tranquila, cómoda y, sobre todo, muy disfrutona.
Carlos, igual de elegante, vivía el día con una sonrisa constante y una presencia muy serena. Al ser gallego, muchos de los invitados viajaron desde Galicia, algo que marcó mucho el ambiente de la boda. Se notaba que había ganas de celebrar, de reencontrarse y de pasarlo bien
Un cóctel largo y una celebración muy vivida
Después de la ceremonia, disfrutaron de un cóctel largo, sin prisas, algo que siempre suma. Hubo guiños muy bien pensados a las dos tierras: pulpeiros venidos desde Galicia y, como homenaje a Cádiz, jamón del mar en los aperitivos.
La sorpresa de la boda llegó durante la barra libre, cuando Carlos apareció con un sombrero mexicano y, acompañado de un amigo a la guitarra, le cantó una ranchera a Celia. Un momento espontáneo, divertido y muy celebrado.
En esta boda trabajé combinando fotografía digital y analógica, un formato que encaja muy bien con celebraciones así, donde hay muchas emociones. La fotografía analógica me permite observar con calma, disparar con intención y respetar lo que está ocurriendo sin interrumpirlo.
Si os apetece ver otra boda en Vejer, podéis ver está boda en Casa la Siesta, uno de los lugares más especiales para celebrar una boda en Cádiz.